sábado, enero 17, 2015

Diseñan nuevo ser humano

Una nueva corriente sobre la calidad de vida recorre el mundo. Se trata del rediseño del ser humano, bajo un retorno a las fuentes originales en alimentación, salud, bienestar y lucha contra los problemas que le aquejan, en general.

Es la respuesta a la crisis de la salud que enfrenta el ser humano y que se manifiesta en reaparición de nuevas enfermedades y surgimiento de otras, como la obesidad, diabetes, diversos cánceres, alzheimer, parkinson, presión arterial, estrés y muchas más para las que los actuales antídotos traen consecuencias variadas y diversas, que afectan la calidad de vida del paciente.

Es una revisión general que parte de la alimentación y su rechazo a las fats foods y comidas prefabricadas que están en anaqueles de tiendas de autoservicio y de barrios y hasta en los mismos tianguis populares.

“Cocinar de cero” para acabar con esos padecimientos es la consigna lanzada Joseph Mercola, un ameritado médico norteamericano, cuyo blog en redes sociales suma miles de visitantes en cada artículos que publica.

Hacia la constitución de un nuevo ser humano más saludable.
Tal vez, el antecedente más remoto de esta revolución se encuentre en el libro “El retorno de los brujos”, escrito en 1960 por Louis Pauwles y Jacques Bergier, que se convirtió en todo un bestseller, con sus defensores y detractores.

“El retorno de los brujos” buscó crear una nueva cultura universal. Para ello, puso énfasis en la parapsicología, esoterismo y otros elementos más que incluyeron una nueva tendencia sobre la alimentación y salud.

Dos décadas después vino el cuestionamiento sobre la ancianidad achacosa, resultada de los avances médicos logrados a principios del siglo pasado que alargaron la vida para ubicar su promedio entre 70 a 80 años.

Tal cuestionamiento surgió al conocerse la realidad: esa prolongación de la vida dependía de un sinfín de fármacos que convertían los años ganados en una dependencia de medicamentos que trajo consigo complicaciones y consecuencias, muchas veces, indeseables.

Visto así “el remedio resultó peor que la enfermedad”, señala la consigna popular.

Ahora circulan en las redes sociales blogs que invitan a lector a volver al pasado para tratar desde simples gripes hasta otros problemas más complicados.

Así, surge el florecimiento de la herbolaria, consumo de frutas y verduras por encima de carnes, sobre todo las que ofrecen los grandes supermercados, cuya caducidad, aseguran sus críticos, es de meses y que se mantiene en “estado fresco”, debido a los conservadores que contienen y que son dañinos para la salud.

La alternativa sería consumir esos productos pero “de rancho”, libres de químicos, pesticidas, herbicidas y conservadores.

Los enemigos contra los que se luchan son varios. Sobresalen los tres venenos blancos: sal, azúcar y harinas. Se agregan otros que incluyen al gluten.

Por supuesto que los refrescos y el tabaco se incluyen. En especial, la Coca-Cola, aunque hay observadores que en esto ven sólo una lucha por el mercado.

Argumentan que es impensable que sólo el consumo de la Coca genere tantos problemas a la salud, como aparecen en las informaciones, cuando otros, como la Pepsi-Cola, está elaborada con similares ingredientes.

Recuerdan que a finales del siglo pasado ya se presentó un capítulo de esta lucha: la llamada “guerra de las colas”.

De refilón se lanzan también contra los transgénicos, un tema que todavía tiene muchos defensores y otros tantos contrarios.

En resumidas cuentas, la mejor batalla contra la obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares, estrés y hasta migrañas, está en una alimentación sana, ejercicio físico y control del estrés que ataquen el origen del problema y no sólo sus manifestaciones.

En esta nueva visión, frutas y verduras adquieren un nuevo valor, al considerarse como bases de los antioxidantes que luchan contra los radicales libres, culpables de la oxidación celular y origen de desajustes en la salud humana.

Otros esquema de salud preventiva que se popularizan son los productos que combinan la nanotecnología y biotecnología, que van a los más profundo de las células para de ahí iniciar el proceso de recuperación.

No se trata del vegetarianismo tradicional, sino privilegiar el consumo de frutas, verduras y productos del mar sobre carnes, quesos, panes y demás confituras comerciales que producen sobredosis de carbohidratos y grasas insanas que el organismo humano no alcanza a desechar y se convierten en venenos.

Desde luego que esta visión también tiene un ribete ambiental: la lucha por la obtención de la tierra y agua, pues la crianza pecuaria compite al tu por tu con el hombre por obtener un pedazo de suelo donde vivir o un vaso de agua para calmar la sed.

Curiosamente, la Pirámide Nutricional, oficializada por autoridades de salud de todo el mundo, encabezada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), contiene casi esos mismos elementos que busca el nuevo diseño del ser humano.

Tal vez existan diferencias en algunos aspectos, pero en el fondo la finalidad es la idéntica o, quizás, las mismas autoridades sanitarias mundiales promuevan, en cierta forma, este nuevo esquema de vida, cuyo centro es la salud humana.

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